El homestay
Dicen que las mejores historias empiezan cuando nadie las espera. La de mis padres empezo un 21 de julio de 2019, cuando mi madre llego a un homestay en el que, sin saberlo todavia, iba a conocer a mi padre.
En teoria, ella iba a estar alli solo hasta octubre de ese mismo año. Mi padre, por aquel entonces, solo sabia un dato: que llegaba una chica nueva a la casa. Asi que espero su llegada y, cuando aparecio, hizo lo que tocaba: enseñarle un poco las instalaciones, como encender la luz del pasillo y como abrir la puerta de casa.
Porque si, mi madre era nueva en todo aquello... y, digamoslo con cariño, un poquito torpe para esas cosas. Pero bueno, no se lo tengais muy en cuenta.
La estrategia del numero
Dos dias despues, el 23 de julio, mi padre llego de trabajar mientras mi madre estaba terminando de prepararse la comida. En aquel momento ellos no eran nada, solo dos personas que se llevaban bien y que empezaban a hablar como si ya se conocieran de antes.
Mi padre, que debia de tener alguna estrategia en mente, penso que estaria bien acercarse un poco mas a ella. Asi que hablo con Pili, una señora de la casa, para ver si podia ayudarle a conseguir el numero de mi madre de una forma natural. Él pensaba que aquello iria poco a poco, con calma, como suelen empezar estas cosas.
Pero claro, lo que no sabia mi padre es que la historia iba a ir un poquito mas rapido de lo previsto.
La piscina
Despues de charlar un buen rato en la cocina, bromear y coger confianza, hicieron un plan improvisado. Y no cualquier plan: se fueron a la piscina.
Alli, entre toallas, conversaciones, gustos compartidos y algun que otro chapuzon, empezo la magia. Sin que ellos lo supieran, esa tarde tan normal iba a convertirse en uno de esos recuerdos que luego se cuentan una y otra vez.
Despues de un buen rato en la piscina, aparecieron algunas personas de la casa y el momento se interrumpio un poco. Asi que salieron, se secaron y fueron a cambiarse para no coger un constipado en lo que, sin saberlo todavia, ya parecia su primera cita.
Mas tarde, mi padre se fue a preparar la cena, pero no podia dejar de pensar en mi madre. Asi que decidio volver a buscarla. Ella estaba con el grupo de personas con las que vivian, pero eso no impidio que siguieran compartiendo momentos juntos.
Viajes, risas y Toledo
Y a partir de ahi empezaron muchas aventuras.
Su primer viaje a Segovia. Sus conversaciones interminables. Sus planes improvisados. Y tambien aquella idea tan loca de mi padre de ir a Toledo a comer una hamburguesa toledana.
Mi madre insistia en que una hamburguesa se podia comer en cualquier otro sitio. Pero lo que ella no sabia era que mi padre tenia un as bajo la manga: presentarle a Tamara, su mejor amiga y, por cierto, mi madrina.
Y asi, entre viajes, risas, planes inesperados, alguna que otra discusion (porque tampoco vamos a mentir, toda pareja tiene las suyas) y mucho cariño, han pasado los años.
Y entonces llegue yo
Ahora llevan ya mas de seis años juntos, camino de siete, aguantandose mutuamente y construyendo una historia que sigue creciendo.
Y, por si todo eso fuera poco, en enero de 2026 llegue yo: su mayor alegria, aunque tambien una sorpresa que aparecio antes de la boda.
Asi que al final no les quedo otra que fastidiarse un poco... y aguantarme.
Y aqui estamos.
Mis padres, Nacho y Cristina, se casan el 7 de noviembre de 2026.
Y esta es, por ahora, la historia de como empezo todo.